
Los cálculos en la vesícula biliar se deben a una serie de factores, entre los que se encuentran la predisposición genética asociada elevados niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. La mayoría de los cálculos biliares están formados por estos dos compuestos más sales de calcio.
La elevada presencia de grasa en sangre, unida al oxalato cálcico y herencia genética, hace que éstos cristalicen en forma de cálculos que se acumulan en la vesícula.
Al intentar eliminarse de manera natural y no conseguirlo, el paciente sufre dolores tipo cólico después de la comida, momento en el que se vacía la vesícula para expulsar la bilis y ayudar en la digestión de las grasas.

A veces el síntoma principal es la dispepsia o mala digestión de las comidas, ligadas a flatulencia y sensación de plenitud.
Esto se debe a la dificultad de la vesícula con cálculos para expulsar al aparato digestivo la suficiente cantidad de bilis para poder hacer la digestión de manera adecuada.
Un excesivo consumo de grasas saturadas, azúcares, carbohidratos y alcohol, contribuirá a unos niveles altos de colesterol y triglicéridos.
Estos malos hábitos alimenticios unidos a una predisposición genética, aumentarán el riesgo de que se formen cálculos en la vesícula biliar.
Las personas con sobrepeso y obesidad (las cuales tienen normalmente tanto hipercolesterolemia como hipertrigliceridemia) y las mujeres de mediana edad, son los principales colectivos afectados por esta patología.
Los hábitos alimenticios de estos deben cambiar de forma que reduzcan el consumo de grasas y alcohol, dulces y harinas refinadas industriales con el objetivo de disminuir el nivel de triglicéridos en sangre.
